Intermitentes
La cotidianidad son una
serie de situaciones que vivimos diariamente, lo cotidiano es una
situación en la que cada uno de nosotros esta inmerso ya sea de manera
voluntaria o no. Lo cotidiano varia de acuerdo a la persona que la viva,
para un pescador en Mazatlán el mar es su entorno de trabajo, para un
burócrata de Zacatecas es una situación especial en su vida. Es así que
en el transcurso de la vida el individuo tiene una parte incompartible y
de ese punto hacia afuera se va regulando esa parte intima hacia lo
público, hacia el ser que actúa en grupo, en la sociedad. Una de las
conformaciones cerebrales del humano esta dispuesta a tener un grupo
amplio de ¨conocidos¨, esto es aproximadamente ciento veinte personas,
que los científicos calculan que fue el número de miembros de las
familias-comunidad primitivas. Los amigos de más en las redes sociales
son mero acto egolátrico-consumista.
Nuestra
realidad material nos determina: las circunstancias socio económicas de
nuestro tiempo, los conocimientos científicos, los desarrollos
tecnológicos y nuestras creencias religiosas nos delimitan el campo de
acción de nuestro cuerpo y nuestra mente, no podemos ser sino hijos de
nuestro tiempo. Hijos mas o menos inteligentes, capaces, etcétera. Esa
cotidianidad en la que estamos sumergidos y en la que hay días que nos
pesa tanto que pareciera que somos la replica hogareña de Sísifo, nos
impide por momentos revisar nuestro entorno para desmenuzar esta
realidad de manera mas reflexiva y menos dirigida por las emociones que
fomentan los medios de control.
Cuando podemos liberarnos un poco de los
agobios de estas imposiciones y podemos dirigir el pensamiento-mirada o
el pensamiento-audición o el pensamiento-gusto o el pensamiento-tacto o
el pensamiento-olfato hacia algo concreto es cuando tenemos la
posibilidad de crecer como seres pensantes, es cuando nuestra
inteligencia construye nexos entre nuestra experiencia de vida con el
todo representado por esa experiencia de lo construido. Un objeto
creado, música, palabra, lectura, un platillo sorpresivo. El acto del
descubrimiento consiente del mundo a partir de nuestros sentidos es un
acto creativo, y es cuando el acto de montar en bicicleta para ir por el
periódico o hacer la carrera en la montaña es la mas grande creación
del piloto del artefacto.
Otros objetos creados para exaltar estos
pensamientos son las obras de arte. Objetos que han tenido diversas
presentaciones a través de la historia, y desde hace poco tiempo estos
objetos tienen el nombre de arte y claro más o menos desde la misma
época existen los artistas. Para bien y para mal. Ya en otro momento
platicaremos de como se construyó la idea de arte y de artista. Por el
momento baste decir que el arte como idea es nueva dentro de la larga
historia de la humanidad. Un poco antes del renacimiento se empezó a
barajar este término y a crecido grande y fuerte. Quizá en nuestro
tiempo el decline de este termino y lo que conlleva se esté gestando.
En
fin, continuemos. El arte, las obras de arte son objetos en los cuales
un individuo vierte sus conocimientos, su realidad y su cotidianidad. El
arte es un reflejo de las ideas que se manejan en el entorno de su
creación. El arte y los artistas no pueden ser otras cosas que hijos de
su tiempo y de sus circunstancias, cualquier promoción de un artista
como ¨adelantado¨ es sólo eso. Ni Leonardo, ni ningún otro dejaron de
tener ese sabor a circunstancia local. Las diversas maquinas y
propuestas técnicas y artísticas fueron hijas de la necesidad para
permanecer vigente en un medio violento y ávido de belleza a cualquier
precio.
En medios mas cercanos los creadores
están prestos –consiente o inconscientemente- a las veleidades del
medio, a los adelantos de la ciencia y la tecnología y a los postulados
religiosos o de libre pensamiento. Todo ello hace de las obras creadas
parte de nuestra realidad. De la circunstancia en que estamos envueltos
en nuestra comunidad, en nuestro mundo global de miles de amigos del
¨Feis¨ y a la realidad de los ciento veinte conocidos que circulan por
el pueblo. Las obras son un recipiente que contiene. Y los espectadores
son los degustadores de lo contenido y revisionistas del recipiente.
Las bondades del arte son en la medida
en que provocan la reflexión. El arte en mi punto de vista no puede ser
el final de proceso de trabajo, la conclusión, el ejemplo de maestría de
un individuo. Definitivamente esto da un golpe de clausura a la
invención. Todo objeto artístico es refutable como postulado conceptual y
como proceso técnico. Así mismo este objeto ambiguo puede ser
construido y recreado por el espectador al nivel intelectual que se
encuentre puesto que la experiencia de vida e inteligencia humana da
elementos para construir asociaciones.
¿Qué podemos encontrar en esos objetos
llamado arte? En las carreras del ir y venir, en la tarde de cansancio
después del trabajo o en ese domingo abrumador e interminable aun hay
algo que podemos hacer para buscar un poco de paz en la mente: Escuchar,
ver, sentir, degustar, oler. Cualquier creación que este a nuestro
alcance es suficiente. Escuchar para construir el espacio y las
distancias, el equilibrio. Ver para analizar los tamaños y formas y las
relaciones que hay en ellas. Tocar los objetos que tenemos próximos para
sentir las texturas, el peso, las dimensiones. Descubrir con el dulce o
platillo como son las texturas de los alimentos y como están al tiempo
lo dulce y lo salado. Y repasar los olores de los objetos, de las
plantas y de lo que podamos enriquecer con el sentido mas profundo que
tenemos.
El arte esta en los ojos de quien lo usa
para descubrir la riqueza de la experiencia de la vida diaria. Los
artistas en el mejor de los casos proponen, sugieren. Tomemos lo que nos
rodea y reflexionemos sobre nuestra realidad, sobre estos pensamientos
que nos inquietan y pongámosles nombre, y usemos las obras que estén a
nuestro alcance para que sean una inflexión en nuestro diario acontecer
para encontrarnos en la mejor de los ambientes con nosotros mismos.
Texto, Miguel Ángel Ortiz Bonilla. Ilustraciones, Susana Salinas. Cada ilustración tinta sobre papel 17x14cm. 2012.


