Juan José
Espero que te
encuentres bien.
Entre tantas
emociones que dan los entornos políticos y económicos. Tanto por ver, por hacer
y por imaginar.
Y ahora,
como hemos platicado en línea ahora
podamos iniciar una conversación un poco más a partir de este medio tan
benigno.
He
dado muchas vueltas en torno al inicio de esta carta, he pensado en temas de
nuestro trabajo y en torno a los acontecimientos que están dando de qué hablar
en todo el país y cada una de estas posibilidades me ha parecido o demasiado
alejada de nosotros o demasiado irreal.
No
me ha sido fácil tomar la determinación de escribir.
Es
el miedo al papel en blanco pero también es el túmulo de ideas que me gustaría
compartir. Ya son dos años y tantos meses fuera de Tijuana y esto también juega
un papel ya que la ciudad, los entornos que hemos compartido por momentos se borra, lo
recuerdo entre brumas y en otro momento se
convierte en lo más real que puedo pensar. No hay manera de comparara los espacios, las
historias y las personas de dos ciudades y a veces tres. Aunque las personas
para muchos males y pocos bienes somos lo mismo. Siempre somos lo mismo aquí o
allá. En fin, que lo que sí ha sido muy claro es que el tiempo sigue y sigue y
sigue. No espera ni da pausa.
Playas
sigue igual. El centro sigue igual, los gringos siguen igual, los mexicanos
espero que no sigamos igual.
Ahora, en estos tiempos tan revueltos en nuestro país ¿Qué hará la diferencia? Creo que de una u otra manera necesitamos como sociedad dar un paso al frente. Necesitamos quitarnos las viejas costumbres que muchas veces ya no usamos, las creencias inútiles, los viejos atavismos que nos hacen actuar como siempre dependientes y siempre pobres en ideas y en espíritu, siendo que tenemos lo suficiente para bastarnos como pueblo de pueblos. Entre las ciudades del país hay muchas diferencias, muchas similitudes, pero lo que es más patente es la abismal diferencia entre la riqueza y la pobreza. El racismo que esta a cada puerta y el abuso permanente de los políticos su ignorancia. En menudo problema estamos metidos. Ni como decir que si se acaba el mundo nos vamos a Yucatán. Por el momento preferiría ir a Playas a alguno de esos lugares frente a la playa que hemos conocido, para tomar una cerveza bien fría, al Colima o al Vallarta, no se cual esté mejor en este momento. El calor y las desdichas se adueñan de las circunstancias, Tantas vacas muertas que se ven en los caminos de Zacs. Aunque, claro, hay mucho que hacer: las obras que faltan, las alegrías propias y ajenas, y la tragedia nos envuelven poco a poco.
Ahora, en estos tiempos tan revueltos en nuestro país ¿Qué hará la diferencia? Creo que de una u otra manera necesitamos como sociedad dar un paso al frente. Necesitamos quitarnos las viejas costumbres que muchas veces ya no usamos, las creencias inútiles, los viejos atavismos que nos hacen actuar como siempre dependientes y siempre pobres en ideas y en espíritu, siendo que tenemos lo suficiente para bastarnos como pueblo de pueblos. Entre las ciudades del país hay muchas diferencias, muchas similitudes, pero lo que es más patente es la abismal diferencia entre la riqueza y la pobreza. El racismo que esta a cada puerta y el abuso permanente de los políticos su ignorancia. En menudo problema estamos metidos. Ni como decir que si se acaba el mundo nos vamos a Yucatán. Por el momento preferiría ir a Playas a alguno de esos lugares frente a la playa que hemos conocido, para tomar una cerveza bien fría, al Colima o al Vallarta, no se cual esté mejor en este momento. El calor y las desdichas se adueñan de las circunstancias, Tantas vacas muertas que se ven en los caminos de Zacs. Aunque, claro, hay mucho que hacer: las obras que faltan, las alegrías propias y ajenas, y la tragedia nos envuelven poco a poco.
En
estos días he lijado y barnizado dos bancos de madera, ese tipo de objetos que
nunca sabes de donde salieron, ni son bellos ni son bien hechos ni serán pieza
de museo. Pero ahí están, siendo útiles a su modo, elaborados en línea y
dotados de una personalidad más bien anodida en su nacimiento, adquiriendo
carácter y enjundia a fuerza de sinsabores y golpes y arañazos y apretujaderos
y amontonamientos.
Aunando la desdicha que el antiguo dueño añadió, Vivían su vida en la más espeluznante suciedad. Algún genio del diseño con iniciativa tuvo a bien recortar las patas por alguna extraña razón. Ahora los dos son cojos teniendo sus cuatro patas. Son enfermos funcionales con un color nuevo y homogéneo, lucen como viejos con un poco de dignidad recuperada. Uno –el mas alto y mejor construido- esta de base en la mesa de dibujo, ahí, esperando para cuando sea necesario entrar en acción, su entorno es siempre el mismo, cambios mínimos. El otro –más bajito y modesto- está ahora mismo junto a mi cama, como apoyo para los desvelos y sostener libros, cuadernos y compu. Este bajito, es un comodín. Su espíritu se amolda a las necesidades, desde escalera a base para cesto de ropa sucia. Pienso que la vida de estos personajes a cambiado, tal vez un poco aburrida pero no se puede tener todo en una sola vida.
Aunando la desdicha que el antiguo dueño añadió, Vivían su vida en la más espeluznante suciedad. Algún genio del diseño con iniciativa tuvo a bien recortar las patas por alguna extraña razón. Ahora los dos son cojos teniendo sus cuatro patas. Son enfermos funcionales con un color nuevo y homogéneo, lucen como viejos con un poco de dignidad recuperada. Uno –el mas alto y mejor construido- esta de base en la mesa de dibujo, ahí, esperando para cuando sea necesario entrar en acción, su entorno es siempre el mismo, cambios mínimos. El otro –más bajito y modesto- está ahora mismo junto a mi cama, como apoyo para los desvelos y sostener libros, cuadernos y compu. Este bajito, es un comodín. Su espíritu se amolda a las necesidades, desde escalera a base para cesto de ropa sucia. Pienso que la vida de estos personajes a cambiado, tal vez un poco aburrida pero no se puede tener todo en una sola vida.
He
reacomodado libros, discos y una caja grande de cassettes, seres más bien
fantasmas. Fuera de circulación, pienso que debería tirarlos pero los dejare en
sus cajas por el momento, además cuento con un aparato reproductor así que
cuando sea posible escuchare uno o dos de estos jóvenes dinosaurios para evocar
tiempos pasados que quizá fueron tan malos como cualquier tiempo pero seguro
que se recordaran como mejores.
Las
cajas con dibujos siguen inmóviles. Empolvadas. Cuando fui por primera vez a
Tijuana estaban cerradas, e ido y venido y siguen igual. Ahora que he estado
por acá e tenido la tentación de abrir alguna de ellas y revisar el contenido,
clasificar y editar la información de los dibujos que ahí se encuentran y por
supuesto que la decidía a ganado en todo momento, no es que no me interese la
obra que ahí se encuentra pero pienso que no me va a sorprender lo que
encuentre, lo que e hecho y no recuerdo, pienso que tengo que esperar, digamos
diez años más para investigar los contenidos y poder decir: ¿Cómo he podido
hacer esto?
Y
así trascurren los días. Entre los escritos, los acomodos y desacomodos propios
de la edad y la crisis permanente que nos ha tocado vivir con la corrupción más
grande que los males de la caja de pandora.
Y
así un día y otro llegan y se van, se escurren entre los dedos, esperando a
que llueva para que por lo menos haya esperanza de que este un poco mejor el
medio, por lo menos ver un poco de verde brillante en las yerbas del monte. También me gustaría esperar un poco de lluvia
de buenas intenciones. Y también me gustaría un buen par de tacos de pescado. Y
también me gustaría ir al Dandy del Sur. O ya de perdida al Nelson, aunque ahí
siempre hay demasiados fumadores que para mi ya es insoportable. Me gustaría
también equilibrar más los tantos de tiempo para poder hacer un poquitín más de
dibujos, de los que aun no te
cuento nada pero ya lo haré
Y
así un día y otro llegan y se van, se escurren entre los dedos, esperando a
que llueva para que por lo menos haya esperanza de que este un poco mejor el
medio, por lo menos ver un poco de verde brillante en las yerbas del monte. También me gustaría esperar un poco de lluvia
de buenas intenciones. Y también me gustaría un buen par de tacos de pescado. Y
también me gustaría ir al Dandy del Sur. O ya de perdida al Nelson, aunque ahí
siempre hay demasiados fumadores que para mi ya es insoportable. Me gustaría
también equilibrar más los tantos de tiempo para poder hacer un poquitín más de
dibujos, de los que aun no te
cuento nada pero ya lo haré
Pero
dejemos eso por un momento, ahora dime de tus cosas, y de la escuela. ¿Aun
estas por allá? ¿Que es lo que preparas?
MAO
Zacatecas.
19 de junio de 2012


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