La participación que he tenido en el coloquio es parte de un trabajo que realizaremos en conjunto con Coral Revueltas. Desde la ciudad y desde el desierto trataremos de elaborar una serie de imágenes que den cuenta de esta unión e interacción de los paisajes y los paisajes urbanos a partir de mapas, planos arquitectónicos e interpretación del desierto. Una serie de interfaces que vinculan la visión del viaje, del desierto y del espacio urbano. La migración que superpone las imágenes y que da una serie de interpretaciones y mapas fantásticos de uso cotidiano. El resultado será una serie de obras gráficas las cuales estarán ordenadas en forma de libro de artista.
Ciudad y desierto primitivo
I.
El mapa y sus territorios
Para José Antonio
Farrera
Los
mapas, formas plásticas que han evolucionado de acuerdo con las necesidades
prácticas y las tecnologías de cada momento, partiendo de la representación de
itinerarios hasta los complejos mapas actuales que aparentan tres dimensiones,
me proporcionan recursos inagotables para la creación de nuevos territorios y
fronteras.
Para
Javier Maderuelo la relación mapa territorio se establece como una relación de
conocimiento y experiencia; el mapa implica la sistematización de información
de un lugar específico mediante una convención lingüística y el territorio “se
refiere a la experiencia física y el hecho sensorial”. En este texto, se
pretende diferenciar las posibilidades anatómicas de los mapas en función de
las particulares convenciones lingüísticas y presentar a manera de un proceso
creativo la elaboración del “Atlas Emocional”.
“La
modernidad, frente al mundo simbólico de la Edad Media, se afianza en el rigor
de los actos científicos, como la relación analógica de escalas que se
establecen entre mapa y territorio; por el contrario, en la posmodernidad, el
mapa es entendido como paradigma de simulacro de la realidad, como una
reducción de la realidad en la que, necesariamente, han desaparecido infinidad
de elementos suyos que quedan encubiertos bajo la convención de sus símbolos”[1]
Fue
en la representación del territorio donde se establecen las primeras formas de
convención lingüística. Desde mi óptica, a ésta le siguen la abstracción y la
simulación como un último fenómeno de realidad. Una aproximación como referente
son las piezas Xés, Tlés y Chés de los mapas de La visión de Anáhuac de Alfonso Reyes.
Reyes
escribe durante su estancia en Madrid La
visión de Anáhuac como un juego de espejos desde Europa, realizando una
interpretación del corazón de México y para hacerlo parte de una interpretación
europea de América. En este texto se puede leer la descripción de un mapa, una
estampa contenida originalmente en Delle
Navigationi et Viaggi (De
navegaciones y viajes) (1550) de Giovanni Battista Ramusio. Las piezas Xés,
Tlés y Chés de mi autoría parten, por un lado, de la visión europea en la
interpretación geográfica del Valle de México y, por otro, la distinción, a la
vez que superposición de tres civilizaciones en la misma geografía o en este
caso tres convenciones distintas de códigos de lingüísticos, referidos en tres
mapas o planos de tres momentos históricos. El primero es aquel al que hace
alusión Alfonso Reyes; el segundo es el “Plano de la Ciudad de México dividida
en Cuarteles”, de 1780 y el tercero es el plano de la Ciudad durante el
gobierno de Porfirio Díaz. De España utilizo tres planos de Madrid: el que es
considerado uno de los primeros, “la Villa y Corte de Madrid”, de F de Witt, de
1617, el plano de la ampliación de Madrid de 1902 y una imagen aérea actual.
Los
mapas están impresos en las hojas de tamaño carta de mi cuaderno de trabajo o
“libro de artista”. Al ser desplegados sobre el muro me permitieron organizar
las posibilidades de combinatoria que constituían la construcción de un tiempo
espacio común a dos ciudades, la que describe y aquella desde donde describe
Alfonso Reyes su propia visión: México y Madrid. De esta pieza existen dos
versiones: una a manera de instalación como el proceso anterior descrito, ahora
contenidos en una cajita y otra como registro del mismo, impreso digitalmente y
acompañado de una monotipia.
I.I. La abstracción
Retomando
la propuesta de F. Jameson en “El posmodernismo o la lógica cultural del
capitalismo avanzado”, con respecto a los mapas cognitivos como proceso de
desalienación y, formalmente, su funcionamiento como signo lingüístico, el mapa
cognitivo implica un reconocimiento o recuperación de la ubicación en el
espacio, de manera que el individuo sea capaz de reconstruir mentalmente el
espacio, estableciendo una renovación en el análisis de la representación. Los
códigos de representación propuestos establecen relaciones imaginarias y
simbólicas desde las condiciones reales del espacio representado en la relación
del individuo con el todo, “Si alguna vez llega a existir una forma política de
posmodernismo su vocación será la invención y el diseño de mapas cognitivos
globales tanto en escala social como espacial.”[2] Jameson
menciona que quizás las imágenes del ya desaparecido Mark Lombardi sean la
propuesta que conjuga los conceptos o características de los sistemas antes
descritos.
Jameson
hace una breve revisión del desarrollo de la cartografía en tres momentos (el
registro de recorridos; uso de instrumentos; uso de códigos de representación),
cada uno con una dimensión distinta. El primero como operaciones
precartográficas o itinerarios, que son representaciones gráficas de
descripciones de recorridos con sus respectivos señalamientos o puntos de
interés. El segundo momento implica el uso de instrumentos como la brújula, el
teodolito, la triangulación, que permiten la inclusión de una segunda
dimensión, las distancias, las longitudes, así como y principalmente, la
relación con la totalidad geográfica. El tercer momento es la aplicación de un
léxico o código convencional, universal, que permite la representación de un
espacio curvo, tridimensional, en dos dimensiones.
Para
Italo Calvino los primeros fueron registros “imágenes lineales, tal como puede
darse en un largo rollo” en función de un viaje o un recorrido. Como principio
se establece la necesidad de generar imágenes que dimensionen tiempo y espacio
como narraciones.
I.II. La representación
Italo
Calvino también hace referencia a la falta de veracidad de una superficie curva
representada en dos dimensiones, menciona que la totalidad geográfica terrestre
sólo se comienza a representar cuando se vincula con el cielo, las estrellas y
sus parámetros celestes; eje polar, plano ecuatorial, meridianos y paralelos
“Si hemos podido describir la tierra es porque en ella hemos proyectado el
cielo”. Los mapas representan límites, límites de lo conocido, de lo no
explorado; lo que no era conocido no era representado. Según Calvino, siempre
la cartografía se da como dualidad entre dos conceptos, la parte y el todo; la
tierra y el cielo; el firmamento astrológico y el reino de Dios. Así, la
descripción de la tierra siempre tiene como referente la descripción del cielo
y del cosmos, como la del territorio interior.
Los
límites al interior de un territorito, la completa y detallada descripción de
su geografía como necesidad implican control de recursos y de población.
Calvino hace referencia a un mapa pormenorizado de Francia, elaborado en el
siglo XVII por Gian Domenico Cassini, en escala de una línea por cien toesas,
1:86.400: “Cada bosque está dibujado árbol por árbol, cada iglesita tiene su
campanario, cada aldea está cuadriculada tejado por tejado, de modo que nos da
la impresión de tener bajo los ojos todos los árboles, todos los campesinos,
todos los tejados del Reino de Francia. Y no se puede menos que recordar el
cuento de Borges”[3].
Esta imagen representa los límites y las dimensiones del tiempo y el espacio.
I.III. La simulación
En Cultura y simulacro, Jean Baudrillard
utiliza como referente alegórico el poema de Jorge Luis Borges “Del rigor en la
ciencia”, para proponer como problemas la realidad, la simulación y la
representación.
“En
aquel Imperio, el arte de la cartografía logró tal perfección que el mapa de
una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del imperio, toda una
provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los
Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del
Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de la
cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil
y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y los inviernos. En
los desiertos del oeste perduran despedazadas ruinas del mapa, habitadas por
animales y por mendigos; en todo el país no hay otra reliquia de las
disciplinas geográficas.”
Simular
la realidad a partir de la creación de un modelo, en este caso y como
referente, a escala uno a uno, que no representa sino que imita, copia a la
realidad misma. La realidad y el modelo se funden al grado de no percibir o
distinguir lo real y ni la abstracción. Más allá del mapa o la representación
misma, cuando la realidad trata de ajustarse a los modelos de simulación, la
realidad se acota a un modelo ideal, construido sin referente, vacío; así el
territorio es contenido por límites físicos y no físicos, administrativos.
"…hoy
en día, la abstracción ya no es la del mapa, la del doble, la del espejo o la
del completo. La simulación no corresponde a un territorio, a una referencia, a
una sustancia, sino que la generación por los modelos de algo real sin origen
ni realidad: lo hiperreal. El territorio ya no precede al mapa ni lo sobrevive.
En adelante será el mapa el que preceda al territorio".[4]
Así
la realidad se ajusta a modelos propuestos, a proyecciones ideales de formas de
vida de espacio, de tiempo, sin vivencia. Lo real es producido, según
Baudrillard, desde un universo micro hacia lo macro, la simulación reduce o
subvierte el proceso o construcción de nuevo a lo micro y, por lo tanto, se
torna reproducible. "…al contrario que la utopía, la simulación parte del
principio de equivalencia, de la negación radical del signo como valor, parte
del signo como reversión y eliminación de toda referencia."[5]
La
realidad es suplantada por sus propios signos; en la simulación no hay
experiencia y, para la representación, la simulación es entendida como
falsedad, negación, vacío. La representación remite al signo y ahí radica su
poder; la simulación no refiere.
En
función del signo como referente, la imagen o la representación hacia la
simulación, es en un primer momento apariencia, en el segundo una mala
apariencia, en el tercero un engaño y el cuarto ya no hay apariencia, solo
simulación.
Baudrillard
sugiere que el fenómeno de la simulación rompe o fusiona la relación de
concepto y realidad. Para Frederic Jameson la construcción de proyección hacia
el exterior, como la necesidad de representación del sujeto en relación a un
espacio o un todo, define la idea de mapa como el proceso de abstracción de lo
real.
"El Gran Kan posee un atlas en el cual están reunidos
los mapas de todas las ciudades: las que levantan sus murallas sobre firmes
cimientos, las que cayeron en ruinas y fueron tragadas por arenas, las que
existirán un día y en cuyo lugar solo se abren por ahora las madrigueras de las
libres...
El atlas tiene esa virtud: revela la forma de las ciudades
que todavía no poseen forma ni nombre. Está la ciudad con la forma de Ámsterdam,
semicírculo que mira hacia el septentrión, con canales concéntricos: de los
Príncipes, del Emperador, de los Señores; está la ciudad con la forma de York,
encajonada entre altos brezales, amurallada, erizada de torres; está la ciudad
con la forma de Nueva Ámsterdam, llamada también Nueva York, atestada de torres
de cristal y acero sobre una isla oblonga entre dos ríos, con calles como
profundos canales todos rectilíneos
salvo Broadway.
El catálogo de las formas es interminable: mientras cada
forma no haya encontrado su ciudad, nuevas ciudades seguirán naciendo. Donde
las formas agotan sus variaciones y se deshacen, comienza el fin de las ciudades.
En los últimos mapas del atlas se diluían retículas sin
principio ni fin, ciudades con la forma de Los Ángeles, con la forma de
Kioto-Osaka, sin forma."
El Atlas emocional, mi libro, abre paso a
las nuevas formas de una misma ciudad, la Ciudad de México, desde una imagen
ortofotográfica. Primero buscaba en los círculos, las elipses, las hipérboles y
las parábolas, estas últimas resultaron las más atractivas, y ahora se
constituyen a partir de un trazo, una línea curva o quebrada o muchas líneas
curvas y quebradas. Sobre éstas se van organizando las visuales de las avenidas
y acomodando los edificios, tres, cuatro, cinco veces pasando por el mismo
lugar, por la misma calle; como una secuencia, como una visión. Estas visuales constituyen
la sustitución de un espacio, un mismo espacio, buscando su forma nueva, el
otro espacio que sustituye al primero.
El
trazo da la pauta y sobre él se fusiona cada uno de los fragmentos para
construir mi altas que ahora contiene 38 mapas de tres territorios distintos de
la Ciudad de México: el Bosque de Chapultepec, la colonia Condesa y el Centro Histórico,
cada uno de ellos fechados entre el 3 de enero de 2013 y el 19 de marzo del
2014, como las fechas de los navegantes cuando arriban a tierra firme.
MAV
Coral Revueltas Valle
Abril
2014 Ciudad de México.
II. Paisaje. Desierto Primitivo.
La
ciudad de Tijuana es una ciudad
fronteriza y también es una ciudad de desierto y también es una ciudad de
litoral y las consecuencias de estas características son vivibles a través de
las estaciones y cada día que uno se encuentra en ella. Esta ciudad es el
inicio de la reflexión a propósito del desierto de Zacatecas.
El
viaje de ir y venir por momentos ciega, es más importante el boleto para el
viaje, el llegar el retomar las actividades del trabajo diario o retomar las
amistades que se vieron hace un año o
dos. Es la novedad de regresar sabiendo que en unos días la realidad cambiará.
Esa realidad circundante. Los fantasmas, ángeles y demonios que me-nos
habitan seguirán ahí con cualquier
clima, más o menos.
El
ir y venir, la trashumancia es un ejercicio de memoria y olvido en donde todo
lo recordado se atomizas, de tal manera que los fragmentos se reconstruyen en
una idealidad o en una tragedia. De tal manera que el ir y venir, el migrar por
temporadas es un ejercicio de adaptación y de creación, si vas es cardenche y
si regresas es rodadora.
Migrar
es buscar, recorrer el camino terrestre, marino o aéreo es mapear y
contextualizar lo visto en un paisaje que ninguna otra persona podrá entender.
Ser migrante es de una manera estar mal con cualquiera. Siempre estas fuera de
lugar para los legos, no es que no quieras una u otra ciudad, es que ese lugar
solo es una parte de del mapa para
encontrar el laberinto que por otra parte siempre está al salir a la calle y esa
calle siempre lleva hacia el centro en donde está el minotauro.
Migrar
es querer olvidar de tal manera que siempre se recuerda más de lo necesario,
más de lo que sería necesario para mantener el sueño y poder levantarse cada
día e ir a realizar lo necesario.
Como
puedo aproximarme a un paisaje que esta tan idealizado que las espinas son
esparadrapos, en donde las ramas lacerantes son el viento que acaricia.
Tratar
de encontrar o darse cuenta del lugar en donde nos encontramos no es una tarea
fácil, podemos circular mil veces por un espacio urbano y apenas notar los
cambios que ese espacio pueda tener, el paisaje natural, la porción de
territorio al cual creemos perteneces es aun mas escurridizo, ya que al no
pertenecer, al no estar de tiempo completo en él se construye de manera
diferente, se le dan virtudes que
difícilmente podemos trasformar. EL desierto es en sí mismo un ecosistema
complejo, difícil de entender con los múltiples prejuicios que tenemos respecto
a él, ya de entrada la palabra desierto tiene una connotación de espacio de
indómitos, del lugar donde residen los seres malvados, el lugar de los seres de
la noche, en donde se escuchan los aullidos de los coyotes, más aun, es el
lugar de los chichimecas, de los que nunca tuvieron ciudades, los que no
cultivaban, los no civilizados o por otro lado el lugar, algún lugar en donde
se encontrara el peyote. Todas verdades,
aunque no completas.
Aprehender
al desierto es una circunstancia vivencial es despojarlo de los conceptos
previos y al tiempo reorganizarlos para
poder entender las imágenes que surjan de esta experiencia y esta vocación de
representación.
Uno
de los problemas del paisaje es que una de las formas de percepción se a
retrotraído, se hipersimboliza y se higieniza la mirada, sin embargo el paisaje
sigue siendo una posibilidad de aproximarse a dos preceptos complejos y
espinosos como la realidad misma, estos son identidad y nación.
La
base de trabajo de una serie de obras enmarcadas en DESIERTO PRIMITIVO fue
retomar lo que se había dejado, la ciudad en donde estaba lo conocido se
convierte en memoria. Ya de regreso esa vieja ciudad es al mismo tiempo una
vieja conocida y un fantasma a penas reconocible. Desierto primitivo es retomar la relación y
tratar de entender o recapacitar sobre lo que se ha perdido irremediablemente.
Es indagar en los recuerdos y en lo visible tanto como en los documentos y en
la narración de experiencias de terceras personas. Es ver esa vastedad y
encontrar las experiencias pasadas tamizadas por la experiencia en algunas
ciudades o en otro nicho ecológico
que teniendo algunas semejanzas se
convierte en una otredad inevitable. Si
en este momento estando en algún punto de la ciudad de Zacatecas veo a través
de la ventana un espacio libre de construcción veré piedras, algún matorral,
pastos bajos pero piedra rojiza, si se hiciera la misma acción en Tijuana vería
arena,
La
creación de imágenes van dando testimonio del entorno, pueden ser relacionadas
con procesos mentales más complejos, conceptualizaciones y con construcciones
más o menos eficientes sobre el entorno pero en mi caso la experiencia, la
vivencia ha sido determinante en la creación de imágenes, el sentir el espacio
y determinar su valor como parte de mi consistencia psicosocial es fundamental.
Básicamente
la idea de desierto primitivo en un principio
fue hacer un recorrido por la historia natural de la región y uno de los antecedentes del desierto en
algunas zonas del estado de Zacatecas fue el mar, en municipios como Mazapil o
Pinos se encuentran grandes yacimientos de fósiles de flora y fauna del periodo
cretácico La aproximación más bien fue ridícula.
El
Desierto primitivo se pobló con personajes tanto de la imaginación como de la
realidad macabra.
En
este sentido el paisaje es una posibilidad de reconstrucción de la realidad y
de la identidad, es una fuente a la cual se puede acudir para señalar una
particularidad por la cual podemos sentirnos identificados con los
conciudadanos y con la realidad física.
Es dotar a un lugar determinado de una serie de imágenes que pueden servir como
un puente entre la realidad física y medible
con una necesidad de religarse con la realidad y con otras personas. Es
construir un mapa biológico-cultural en donde las rutas pueden inventarse y
descubrirse de manera infinita. Un archivo de tiempo un archivo de sucesiones
de hechos y emociones compilados a través del as imágenes que han sido creadas
para tal motivo.
La
ciudad es el eterno retorno el desierto es la trashumancia.
Los
mapas de las ciudades y los apuntes-mapas de los desiertos o más en general de
los parajes se sobreponen para construir
un caos por el cual transitamos.
El
paisaje y su original resultan una interface entre la imaginación y el camino
de tierra. El paisaje como lo aproximado a una fuente de posibilidades
inauditas, paisaje real como una posibilidad de detalles de la realidad.
Ya
que las representaciones de paisajes son una construcción cultual podemos darle
una n cantidad de sesgos para a partir de lo representado construir una idea de
que encaje con el paisaje. Por otro lado, la construcción de ideas del paisaje
es móvil y regenerativa, entre más nos adentramos al paisaje visto se trasforma
continuamente, dando un sinnúmero de información para decodificar en el sentido
simbólico y si hay conocimientos específicos en el entendimiento de los
procesos y relaciones entre organismos y características físicas.
En
el primero la construcción de realidad se produce en la mente, en el otro en el
estado físico del territorio, se genera de una u otra manera un espacio.
Ambas
posibilidades que si se toman, una u otra nos pueden dar un sinnúmero de
sorpresas, desde descubrir a la verdadera y única víbora de cascabel agitando
el crótalo hasta la cercana posibilidad
de contemplar el paisaje y recordar al fantasma de sensoperceptivo de una
acción perdida en el tiempo de la memoria. Los paisajes del desierto son en
este sentido un cumulo de intimidades, su espacio y su contenido no solo son
una aproximación a las sorpresas visuales, ya que se presumen vacíos, sino que
son una vista a los procesos de reflexión sobre lo privado y lo intimo de cada
uno de las personas que así lo decidan.
Espacio
imaginado-creado o real-recreado fungen como puente entre la lo profundo intimo
y la realidad construida compartida. Es bien un espacio en donde se puede
contar con un experiencia mínima como el tránsito de un punto a otro en el
desierto, esto es que las características físicas del desierto permiten en
algunos momentos tener la experiencia del espacio abierto y al mismo tiempo
estar contenido por la flora de tal manera que la atención a la naturaleza es
sorprendente dada la inconmensurabilidad y al tiempo atenta ya que cualquier
movimiento puede ser doloroso. Caminando por una brecha trazada como un inmenso mapa realizado por cientos de
pisadas realizadas desde hace mucho tiempo.
La experiencia que pasa por el mismo camino que tantos y tantos
transeúnte e irrepetible como la mirada interna que produce el encuentro entre
el espacio y las memorias.
Una
imagen que representa un paisaje es toda una síntesis de intenciones y de
contenido, no solo conceptual - en el
sentido especifico de la imagen razonablemente creada. Sino que también es un
contenido sensoria en la medida que la representación está ligada a un medio
físico en la memoria de casi todos los seres humanos. Es un contenido
conceptual y pedestre, móvil y evocador de una experiencia que se ha vivido en
otro tiempo y en cualquier otro contexto, sin embargo es una experiencia que
construye una parte de la identidad de los que conocen ese espacio. El sentido
de la imaginación también es muy rico sin embargo se desarrollan otras
experiencias que no tienen que ver con la identidad
Identidad
es tener a mano el mapa construido con el tiempo y las experiencias y poder
sobreponerlo con el paisaje de las realidades incluso fuera del mundo fisco.
Estas experiencias son una de las posibilidades que tenemos de reincorporarlos
a la naturaleza sin tener que manipularla a inventarla desde el desierto
primitivo o desde el paisaje suizo del calendario que el carnicero del barrio
amablemente nos ha regalado.
Miguel
Ángel Ortiz Bonilla. Zacatecas. Abril del 2014
[1] Javier
Maderuelos, La idea del espacio en la arquitectura
y el arte contemporáneo 1960-1989, España, Akal, 2010, pág 292.
[2] Fredric
Jameson, Ensayos sobre el posmodernismo,
Ediciones Imago Mundi, Buenos Aires, 1991, pág 86
Italo Calvino, El
viandante en el mapa, en Colección de
Arena, España, Ed. Siruela, 2002, pág 35.
Jean Baudrillard, Cultura
y simulacro, Ediciones originales, Editions Galilée, 1977, pág 5
[5] Op. Cit. pág 13.
Coral Revueltas
MAO
El viernes por la noche al terminar el evento.
Y al final del las actividades en el San Miguelito con algunas compañeras y compañeros. San Antonio con mucho trabajo, por cierto.
El equipo de trabajo de la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo súper.

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